¿Calzado de verano? Esta es tu guía
5 estilos, 15 modelos, cero excusas para seguir en chanclas
¡Hola a todos de nuevo!
Cada verano pasa lo mismo: llega el calor, guardamos los oxford y los double monk en el fondo del armario, y ahí es donde muchos se pierden. Porque dejar de llevar zapato formal no significa llevar cualquier cosa. Hay un escalón intermedio - cómodo, fresco, con estilo - que es justo el que vamos a cubrir hoy.
Esta semana repasamos cinco estilos que resuelven el verano entero: alpargatas, avarcas, mocasines, náuticos y, cerrando la lista (y con permiso), venecianas. Tres modelos de cada uno, para todos los presupuestos y todos los looks.
Vamos al lío.
1. Alpargatas
El calzado mediterráneo por excelencia. Suela de yute, lona o tejido de lino, nada de llevarlas con calcetines, máxima transpiración. Si vives en España y no tienes un par, sinceramente no sé a qué esperas.
H&M: En gamuza marrón camel, corte clásico. La entrada más asequible a este estilo, y aun así con muy buena pinta. Ideal si quieres probar el estilo sin gastarte mucho.
Castañer: En lona verde oliva. La marca mallorquina que prácticamente inventó la alpargata elegante; llevan haciendo esto desde 1927 y se nota en el acabado.
Manebí: En gamuza azul marino. Mi favorita de las tres: caída más cuidada, colores más ricos y esa sensación de estar comprando algo hecho con mimo.
Por qué funcionan en verano: pesan nada, no acumulan calor y quedan perfectas con lino, bermudas o pantalón crudo. El básico que no puede faltar de junio a septiembre
2. Avarcas (menorquinas)
La sandalia española por antonomasia. Piel curtida, suela plana y esa hebilla o tira trasera que las hace tan cómodas como bonitas. Menorca las inventó y el resto de España las adoptó (y con mucha razón).
Pons: En azul petróleo. Marca menorquina de referencia, piel de calidad y horma muy cómoda desde el primer uso.
Ria Menorca 1947: En azul oscuro casi verdoso. Como el nombre indica, fabricando avarcas desde 1947. Difícil encontrar más autenticidad.
Amazon (marca genérica, modelo crudo/beige): La opción más accesible si quieres empezar sin hacer una gran inversión. Cumple bien para el día a día.
Por qué funcionan en verano: piel al aire, cero rozaduras si son de calidad, y visten tanto un bañador como un pantalón de lino en una cena junto al mar.
3. Mocasines
El zapato que hace de puente entre lo formal y lo casual. En ante o piel ligera, sin calcetines, es la pieza que más versatilidad te va a dar este verano.
LG Castellano: Penny loafer en piel marrón oscuro. El mocasín castellano de toda la vida, construcción sólida y acabado clásico.
Loro Piana: En ante verde salvia. El famoso “Open Walk” (o similar), el mocasín que todo el mundo reconoce aunque no sepa el nombre de la marca. Lujo discreto donde los haya; dentro de la movida “old money” que se estila tanto ahora.
Massimo Dutti: En ante negro con suela blanca de contraste. Un punto más moderno, ideal para quien quiere algo actual sin salirse del presupuesto habitual.
Por qué funcionan en verano: sin calcetines, con chino corto o largo, con lino… el mocasín no falla nunca, y es de las pocas piezas que te lleva de la oficina a la cena sin cambiarte.
4. Náuticos
El zapato de vela por excelencia: piel resistente al agua, suela de goma con agarre y ese cordón trenzado tan característico. Aunque nunca pises un barco, funcionan.
Snipe: En color marrón. Marca española con muy buena relación calidad-precio dentro de este estilo.
Timberland: En piel burdeos/marrón. El náutico americano de siempre, resistente y con un color que envejece de maravilla.
Sebago: En piel marrón oscuro. Para muchos, el origen del náutico moderno. Construcción impecable.
Por qué funcionan en verano: aguantan la arena, la sal y la humedad sin despeinarse, y quedan muy bien con bermuda o pantalón corto de lino. El zapato para quien pasa el verano entre costa y ciudad.
5. Venecianas
Y llegamos al calzado más polémico para hombre. Lo sé: las venecianas dividen. Para unos son sinónimo de elegancia relajada de estilo italiano; para otros, directamente “zapatillas de estar por casa”. Yo estoy en el primer grupo, y con matices te van a convencer también.
Sveti Stefan: En ante azul marino. Corte limpio, sin adornos, la versión más fácil de llevar para quien se estrena en el estilo.
Flabelus: En terciopelo marrón chocolate. Textura rica, mucha personalidad, perfectas para las noches de verano.
Maison Seyant: En terciopelo verde botella. La opción con más carácter de las tres; para quien no tiene miedo al color.
Por qué funcionan en verano: son ligeras, se llevan sin calcetín y dan un punto de sofisticación instantáneo a un look sencillo. La clave está en el contexto: cena, terraza, evento informal de noche. Aunque nunca con traje de baño. Ahí es donde se ganan (o se pierden) el debate.
Cinco estilos, quince modelos, un verano entero resuelto. La regla de siempre: mejor un par bueno que tres mediocres, y que el pie respire.
¿Cuál de estos cinco estilos es el que más llevas? ¿Y las venecianas, dentro o fuera de tu armario? Cuéntame en los comentarios o respondiendo a este email, que siempre leo todo.
Un abrazo a todos,
MB









Y las chanclas…..